viernes, 22 de abril de 2016

Nuestro Patriarca y el Patriarca greco-ortodoxo de Antioquía oraron por los dos obispos secuestrados


A tres años de distancia de la desaparición de 2 obispos Metropolitanos de Alepo - el arzobispo sirio ortodoxo Mar Gregorios Yohanna Ibrahim y el greco ortodoxo Boulos Yazigi  – el Patriarca sirio ortodoxo de Antioquía, Mar Ignatius Aphrem II, y el Patriarca greco ortodoxo de Antioquía, Yohanna X, recuerdan la historia de los dos hermanos en el episcopado secuestrados cerca de Alepo el 22 de abril de 2013, en un largo e intenso mensaje dirigido a sus “amados hijos espirituales”, a los sirios y a todos los hombres, en el que documentan de forma elocuente, la mirada con la que los Jefes de las iglesias cristianas de Oriente, ven las convulsiones que atraviesa Oriente Medio. 

El caso de los dos obispos secuestrados – se lee en el mensaje, recibido en la Agencia Fides – representa “una mínima imagen del gran sufrimiento humano causado por el terrorismo”, hecha de “masacres, secuestros, deportaciones”. Pero si la intención del secuestro era sembrar el terror entre los bautizados, los dos patriarcas advierten que tal operación ha fallado: “Nosotros, los cristianos”, se lee en el documento “somos los descendientes de aquellos que, hace dos mil años, trajeron el nombre de Cristo en esta tierra (…). Nosotros no somos grandes, y no tenemos el apoyo de los 'grandes', pero custodiamos nuestra herencia de antioquenos orientales, pasando por las dificultades o las tribulaciones”. “En este viaje turbulento - subrayan los dos Patriarcas – no hemos escatimado esfuerzos, y nuestra gran esperanza está sólo en Dios”.

Las palabras de los primados de las dos Iglesias de Oriente barren todas las maniobras de los que busca explotar en clave anti-islámica, el sufrimiento de los cristianos en Oriente Medio: “Vamos a seguir viviendo en este Oriente, tocando nuestras campanas, construyendo nuestras iglesias, elevando nuestras cruces. Y los brazos extendidos en estas cruces se unirán con las de nuestros hermanos musulmanes”, dice el texto patriarcal, en el que se repite que los seguidores del Islam, “sufren como nosotros los golpes amargos de terrorismo ciego Takfir”, que es definido como un “maldito intruso” en las relaciones pasadas y presentes entre los cristianos y los musulmanes.

Los sufrimientos martiriales de los cristianos orientales son vistos a la luz de la salvación prometida por Cristo: “A pesar del horror de la situación y de su gravedad” - escriben los Patriarcas Mar Aphrem y Boulos - “volcamos todo esto en el camino hacia el Gólgota de nuestro Señor Jesucristo. Ganamos a la oscuridad de este tiempo con la luz de los ojos de la Virgen, venerada por los cristianos y los musulmanes, a la que nosotros imploramos para que regresen todos los rehenes, nuestros hermanos obispos de Alepo, junto con los sacerdotes secuestrados”.

En el documento los Patriarcas también hablan sobre el modo en el que son tratadas las historias de los cristianos de Oriente Medio en el debate mediático global. 

“Apreciamos todos los esfuerzos humanitarios de los gobiernos u organizaciones. Sin embargo”, insisten los dos patriarcas, “hay que decirlo sin rodeos: no podemos ser protegidos facilitando la migración de los refugiados. Y no estamos haciendo solicitudes de protección. Sólo buscamos la paz”. Una paz que no se basa “en los conceptos de las minorías y las mayorías, sino que se basa en la coexistencia, la ciudadanía y el discurso religioso no fanático”. Una paz que no sólo puede venir desde el exterior mediante la aplicación de “bloques económicos y de sanciones económicas que solo perjudican a los niños sin hogar y a los pobres, es decir, aquellas personas que se han convertido en mano de obra barata para el mercado de armas, utilizadas según los intereses de los países”. 

Volviendo al caso de los obispos secuestrados, en la parte final del documento, los dos patriarcas dan las gracias a la comunidad internacional por las muchas expresiones públicas de solidaridad recibida, pero invitan a todos, empezando por los “países que toman las decisiones”, a reemplazar las “declaraciones de condena y las promesas” con iniciativas concretas que documenten con los hechos, las buenas intenciones. Son llamados en causa los países “que toman las decisiones”. Y mientras las Iglesias orientales que siguen el calendario Juliano se preparan para la Pascua, los dos patriarcas invitan a todos sus hermanos en la fe a ver también su propio sufrimiento a la luz de Cristo resucitado, el único que puede “confortar el corazón de nuestros hijos, y establecer la paz en la tierra de la paz. Esta tierra de Oriente”, se lee en el comunicado, “ahora ensangrentada, pero que sin duda resurgirá de nuevo. Somos los hijos de la resurrección, y de la Luz".


Fuente: Agencia Fides